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¿Tristeza, melancolía o depresión?

“Es que para mí la tristeza no es un problema. No me importa estar triste. No es que lo disfrute, pero saco mucho de ahí. Estar triste es muy normal. Lo raro es estar feliz todo el tiempo. Muchos me agradecen que lo escriba, porque parece que hay que estar siempre feliz, y subir fotos maravillosas de la playa. Yo eso no lo veo real y no creo que aporte nada”. Elvira Sastre, poeta.

En las últimas décadas, debido a ciertos intereses más comerciales que científicos, se ha englobado dentro del constructo depresión ciertos estados emocionales que, no sólo no son trastornos o enfermedades mentales, sino que nos referiríamos a procesos naturales que ocurren dentro de la normalidad y que, además, cumplen una función muy útil para el desarrollo personal.

¿Depresión?

Desde que en 1980 se generó el actual concepto de depresión, y bajo eslóganes nocivos como “1 de cada 5“, se ha generado la idea dentro y fuera de la Psicología de que aquellos estados que se salen de la felicidad deben ser tratados por la Psicología de la Salud (la clínica y la sanitaria), como enfermedades. 1980 fue una fecha clave para la depresión: no sólo fue el año en que se catalogó como trastorno mental, sino que además fue la década en la que las principales compañías farmacéuticas desarrollaron los modernos antidepresivos. El consumo de antidepresivos en España creció un 232% en trece años, la mayoría de ellos siendo recetados en Atención Primaria, cuando antes de 1980 apenas un 0,0075% de la población recibía el diagnóstico (González y Pérez, 2007). Más recientemente (Mojtabai, 2013), realizó un estudio en EE.UU. que evidenció que sólo el 38,4% de los adultos diagnosticados con depresión tenía realmente depresión.

Melancolía

Así, y aun aceptando que existe un porcentaje (pequeño afortunadamente), de casos en los que se ha generado un comportamiento patológico de la tristeza, otras emociones tienen una función positiva, constructiva y adaptativa, y nos referimos a ellas como melancolía o nostalgia. El factor común en la depresión, la melancolía y la nostalgia es un sentimiento de tristeza, pero analizadas mejor tienen dinámicas distintas.

Otra investigación, también de 2013 (Cheung y otros), analizó la melancolía, descubriendo que la experiencia de esta emoción promueve en la persona una percepción más positiva del futuro, genera fortalezas psicológicas y genera el desarrollo de una buena autoestima. Sin embargo la expansión del enfoque psicosanitario (o clínico) que vivimos desde 1980, frente a otros enfoques psicosociales, ha metido la melancolía y la nostalgia dentro del saco de la depresión, transformándolas en trastornos mentales.

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