en Desarrollo personal, Felicidad

¿Realmente quieres ser feliz?

La felicidad es un sentimiento profundo pero difícil de definir, y sin embargo es el elemento que motiva las cosas que hacemos: la ley más básica de la conducta humana es aumentar la felicidad y disminuir el sufrimiento.

A pesar de lo sencillo que es enunciar este principio la realidad nos lleva a un estado que continuamente se mueve entre momentos que apuntan a la felicidad y otros que apuntan al sufrimiento. Además nuestra forma de vida propone intermediarios entre nosotros y la felicidad que supuestamente al conseguirlos nos dejarán satisfechos: conseguir aquello, comprar eso, alcanzar una determinada posición o lograr un objetivo. Un ciclo de logro-felicidad-hastío que se cronifica hasta que morimos.

En contraposición a esta condición humana desde las primeras religiones hasta el actual new age se han propuesto diferentes modos de ser felices. Algunas posiciones como el budismo dicen que sólo se puede ser feliz cuando te desapegas de lo material, eliminas el sufrimiento y te abres plenamente a un eterno estado de contemplación.

Ninguno de estos dos polos (el materialista frente al espiritualista), logran salvo excepciones otorgarnos un estado auténtico de felicidad, generando en muchas personas la idea de tomar el sufrimiento como si de eso tratara la vida.

Lo cierto es que ni la felicidad plena ni resignarse al sufrimiento son estados naturales en la persona, aunque no sepa cómo toda persona necesita y quiere ser feliz el mayor tiempo posible.

¿Existe realmente la felicidad?

Desde un punto de vista psicológico lo que se ha averiguado sobre la felicidad es interesante. Por una parte la clave no depende realmente de objetos intermediarios ni de abandonarse a una contemplación interna, de hecho la felicidad es algo que depende en gran medida de cómo experimentamos nuestras relaciones grupales. Por lo tanto no hablamos de un estado sino de un proceso que se trabaja, y que depende del modo en que aprendemos a surfear el sufrimiento de la vida y a relacionarnos con los demás.

Michael Fordyce, a través de diversos estudios (1980, 1981 y 1984), estableció 14 fundamentos dirigidos a trabajar y desarrollar desde la Psicología la felicidad:

  • Ser activo y mantenerse ocupado.
  • Pasar más tiempo en actividades sociales.
  • Ser productivo en un trabajo recompensante.
  • Organizarse mejor.
  • Aprender a preocuparse menos.
  • Disminuir las expectativas y las aspiraciones.
  • Desarrollar un pensamiento optimista.
  • Orientarse al momento presente.
  • Conocimiento, aceptación y desarrollar un buen autoconcepto.
  • Desarrollar una personalidad más sociable.
  • Ser más uno mismo.
  • Disminuir las tensiones negativas.
  • Darle importancia a las relaciones íntimas.
  • Valorar y comprometerse con una actitud feliz.

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